lunes, 5 de octubre de 2015

Flora endémica de la Sierra de Guadarrama

En la recientemente clausurada séptima edición del Congreso de Biología de Conservación de Plantas, celebrado en Vitoria del 30 de septiembre al 2 de octubre, llevé un cartel o poster sobre la flora amenazada de la Sierra de Guadarrama. Una oportunidad para mostrar algo de aquí y ver lo que se hace por otros lares, donde se toman en serio la conservación de las plantas. Pronto colgarán la mayor parte de las comunicaciones, de momento está el resumen de las mismas.

Determinar la flora vascular amenazada de la Sierra de Guadarrama por ahora sólo puede hacerse de forma aproximada, dada la carencia de información básica como un atlas de la misma, que recopile críticamente la flora citada en publicaciones o trabajos inéditos, revise los pliegos en los herbarios (aspecto importante tanto por poder aportar nuevas localidades como por acreditar fehacientemente las especies citadas), etc. A pesar de estas carencias se considera importante adelantar un listado de flora amenazada dado que la información básica seguramente tarde en obtenerse: los estudios florísticos locales ya no son tema de investigación, al no permitir hacer muchas publicaciones de impacto internacional, y las administraciones, que debieran tomar el relevo en impulsar el conocimiento del patrimonio que gestionan, no parecen muy concernidas, por lo menos por aquí. Contar con un listado de flora amenazada o mejor, especificando el grado de amenaza de las especies incluidas (para lo que la información necesaria es todavía mayor), se considera una prioridad. Es imprescindible para optimizar los escasos recursos disponibles y no desviarlos a medidas de utilidad dudosa o contraproducente en Conservación como clonar los árboles singulares (útil para obtener variedades hortícolas o para especies con muy pocos individuos, lo que no ha sido el caso) o plantaciones poco adecuadas (introducción de especies alóctonas o sin cuidar la procedencia, plantaciones fuera del rango ambiental de distribución de las especies, …) como se viene realizando en la Comunidad de Madrid.


Volviendo a la Flora amenazada de la Sierra de Guadarrama, se procedió a un análisis de la flora rara a distintas escalas: global o grado de endemicidad; regional, centrado en la importancia de las poblaciones a un nivel provincial y tener en cuenta la rareza local (las hay incluso aparentemente extintas). Para evaluar la abundancia local la información es más escasa y hay que tener en cuenta la apreciación particular. Idealmente debería contarse con un estudio de campo detallado de toda la Sierra de Guadarrama, aspecto del que estamos lejos: en la base de datos de Anthos hay cuadrículas de 100 Km2 para las que no llegan a 100 las especies citadas, como por ejemplo 30TVL34 con 82 especies (www.anthos.es, dato a 28 de agosto de 2015), número de especies que se puede encontrar en un cuadrado de 100 m de lado. Ni siquiera los Espacios Naturales Protegidos declarados desde hace años cuentan con estudios completos sobre su flora vascular y solo uno, el pequeño Parque Natural de Peñalara, absorbido por el reciente Parque Nacional, ha estudiado la distribución de la flora de interés (Montouto et al. 2003, informe inédito). Otra honrosa excepción son los Montes de Valsaín, gestionados por el organismo autónomo Parques Nacionales, donde existen estudios específicos, también inéditos, sobre su flora vascular (Martínez 2005) y una revisión sobre la flora vascular amenazada (Baonza 2014).

Presento en esta entrada los datos sobre la flora endémica.

Flora vascular endémica de la Sierra de Guadarrama
Una primera labor ha sido actualizar el catálogo de endemismos, revisando la inconclusa Flora Iberica (Castroviejo et al. 1986-actualidad) y en varios casos algunas otras floras recientes como la Flora de Andalucía oriental (Blanca et al. 2011) y estudios más específicos. Como resultado de esta revisión se puede señalar que la flora endémica de la Sierra de Guadarrama la componen unos 210 endemismos ibéricos, incluidos 6 guadarrámicos; 34 íbero-franceses y 200 íbero-magrebís.

Endemismos exclusivos
· Erysimum humile subsp. penyalarense: frecuente en la Cuerda Larga, raro en el área de Cotos y Peñalara. Taxón incluido en Flora Iberica en E. gorbeanum.
· Hieracium guadarramense: sólo conocido de la vertiente madrileña.
· Pilosella arani: sólo conocido de la vertiente madrileña de Sietepicos, especie descrita recientemente.
· Rubus patientis: especie frecuente en los Montes de Valsaín, presente en el valle del Paular y otras localidades entre 1200 y 1900 m.
· Taraxacum penyalarense: especie descrita recientemente de la vertiente madrileña de Peñalara (Galán et al. 2012) y presente en zonas anexas de Segovia (datos propios).
· Sedum pedicellatum subsp. pedicellatum: endemismo cuyo carácter de guadarrámico depende de la adscripción subespecífica de algunas poblaciones del Sistema Ibérico Norte y Montes de Toledo, muy variables, y además de valor dudoso según Flora Iberica, aunque las poblaciones toledanas de los Montes de Toledo y Sierra de San Vicente actualmente se han atribuido a S. pedicellatum subsp. lusitanicum (Hernández 2014; Cantó 2004) y las de la Sierra de La Demanda y Cameros, descritas como Sedum rivasgodayii, mantienen un estatus incierto.

Entre los endemismos del Sistema Central presentes en la sierra de Guadarrama están:
· Alchemilla serratisaxatilis: especie de distribución no conocida en detalle, apareciendo solamente citada de las sierras de Béjar y Guadarrama.
· Aristolochia castellana: en la Sierra de Guadarrama solo citado de El Escorial, pero puede ser más abundante, por ser muy parecido a la frecuente A. paucinervis.
· Armeria caespitosa: especie frecuente por encima de 1800 m, aunque capaz de descender a 1500.
· Asphodelus albus subsp. carpetanus: muy abundante en diversas comunidades de la Sierra de Guadarrama, por lo que no se puede considerar amenazado.
· Dianthus gredensis: especie muy rara en la Sierra de Guadarrama.
· Myosotis minutiflora subsp. segobrigensis: taxón descrito en 2008 a partir de material de La Granja, de zonas bajas y distribución poco conocida en detalle.
· o los dudosos (por la validez de las subespecies) Senecio pyrenaicus subsp. carpetanus, frecuente en zonas altas de esta sierra, y Sempervirum vicentei subsp. paui, más escaso.

Entre los endemismos ibéricos destacados están:
· Androsace vitaliana subsp. assoana
· Arenaria conimbricensis subsp. conimbricensis
· Astragalus nevadensis subsp. muticus
· Baldellia alpestris
· Carex furva
· Erodium paularense
· Hieracium andurense
· Isatis platyloba
· Poa legionensis
· Ranunculus abnormis
· Ranunculus valdesii
· Sedum candollei
· Senecio boissieri
· Pilosella vahlii
· Hippocrepis carpetana
· Taraxacum navacerradense

Otros endemismos ibéricos son abundantes, tanto a escala regional como en la Sierra de Guadarrama, por lo que su interés conservacionista es más limitado. Es el caso de Thymus bracteatus, Adenocarpus hispanicus, Digitalis thapsi, Carduus carpetanus, Centaurea nigra subsp. carpetana, Crocus carpetanus, Narcissus rupicola, N. pallidulus, Paeonia broteri (escasa en la vertiente norte del Guadarrama), Thymus mastichina, etc. También incluimos en este grupo de menor interés conservacionista a Adenocarpus aureus, con una sola cita de los montes de Valsaín, es más frecuente en los arenales segovianos cercanos, por lo que las poblaciones guadarrámicas serían de interés muy local.

Singularidad taxonómica
De cara a valorar los endemismos, hay que notar que, especialmente entre los escasos endemismos estrictos de la Sierra de Guadarrama, la mayoría pertenecen a géneros con reproducción apomíctica, como Pilosella, Hieracium, Rubus, Taraxacum o Alchemilla. Este sistema de reproducción, sin sexualidad, favorece los procesos de especiación local, frecuentemente por hibridación. Esto es particularmente evidente en especies de origen híbrido que todavía conviven con las parentales, como ocurre en algunos Hieracium y Pilosella señalados. Es sintomática la declaración que hace el monógrafo del género Alchemilla en Flora Iberica: “Hasta el presente no se ha probado que las alquimilas europeas se reproduzcan sexualmente o tengan hibridación reciente” (Fröhner 1998). Aparte de que parece invertir la carga de la prueba, todo apunta a que hace una taxonomía de clones. Otro caso paradigmático es Taraxacum, con unas 30 especies en la flora guadarrámica y para la que se ha descrito una nueva muy recientemente del macizo de Peñalara (Galán & col. 2012). En contraposición, está la minusvaloración de este tipo de taxones en el género Rubus, donde la profusión de formas locales inestables ha llevado a los taxónomos del género a considerar sólo como buenas especies las que cuentan con un rango de distribución superior a 50 Km2. Esta debe ser la causa de que Rubus patientis, especie local descrita de Valsaín y el Paular (Monasterio-Huelin 1992), no aparece en Flora Iberica (Monasterio-Huelin 1998). Al haber sido encontrada en otras localidades guadarrámicas como Bustarviejo y Miraflores de la Sierra (datos inéditos), se la debe considerar como “buena especie”.


Rubus patientis Monasterio-Huelin. Bustarviejo, 18/8/2006

Todos estos neoendemismos, no tiene por que ser especies en declive y no deben ser prioritarias en los esfuerzos conservacionistas. Estos casos se consideran aquí como especies de interés (científico, evolutivo o naturalístico) que podrían incluirse en figuras semejantes a la del listado de Especies en Régimen de Protección Especial, ESRPE (Real Decreto 139/2011), similar a la anterior "de Interés Especial", pero no en categorías prioritarias de amenaza.

Una situación distinta es el de Hispidella hispanica y Pterocephalidium diandrum, únicos representantes de géneros monotípicos endémicos de la Península Ibérica presentes en la Sierra de Guadarrama. Ambas son especies frecuentes en la Península Ibérica, seguramente no amenazadas.










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